El galápago de la isla Floreana no está extinto

En las islas del archipiélago de las Galápagos habitan (o habitaban) quince poblaciones bien diferenciadas de tortugas gigantes (galápagos). Según la mayoría de los expertos, estas poblaciones constituyen subespecies de una sola especie, cuyo nombre científico sería Chelonoidis nigra. Según otros expertos, las poblaciones serían especies separadas.

Foto: Wikipedia

Cuatro de las poblaciones de galápagos han desaparecido por completo de su hábitat natural en las islas Floreana, Fernandina, Rábida y Santa Fe. Una quinta población, la de la isla Pinta, está representada por un solo individuo conocido como Jorge el Solitario.

Un artículo reciente (Garrick et al. 2012) proporciona nuevas esperanzas para la conservación de una de las poblaciones. Durante un muestreo en 2008 de material genético en las tortugas que habitan las inmediaciones del volcán Wolf en la isla Isabela, se detectó la presencia de híbridos con rastros de DNA proveniente de la población de Floreana. Ahora, con una muestra mucho más grande, los investigadores han logrado detectar 84 híbridos cuya composición genética solo puede ser explicada si uno de sus padres fue un galápago de Floreana genéticamente puro.

Por la edad de los híbridos y su proporción en la Isabela, se puede inferir que debe haber al menos 38 individuos vivos con un genoma puro de Floreana. En otras palabras, es altamente probable que el galápago de la isla Floreana no esté extinto después de todo, pero que sus últimos sobrevivientes habiten una isla lejana, Isabela.

¿Cómo llegaron las tortugas de Floreana a la isla Isabela? Los autores del estudio especulan que en algún tiempo los piratas que buscaban refugio en el archipiélago podrían haber transportado algunos individuos de una isla a otra. Más recientemente, los marineros de los barcos balleneros del siglo XIX podrían haber hecho algo semejante. Si esta hipótesis es correcta, el galápago de Floreana podría haber sobrevivido a la extinción gracias a que, inadvertidamente, el ser humano llevó a algunos de sus individuos a un refugio lejano. Este es un caso similar al del elefante de Borneo, que probablemente es descendiente de una subespecie –el elefante de Java– que ya desapareció en su hábitat original pero que fue transportada al nuevo sitio por el ser humano.

Referencias
Garrick, R. C. et al. 2012. Genetic rediscovery of an ‘extinct’ Galápagos giant tortoise species. Current Biology 22:R10-R11.
Poulakakis, N.  et al. 2012. Unravelling the peculiarities of island life: vicariance, dispersal and the diversification of the extinct and extant giant Galápagos tortoises. Molecular Ecology 21:160-173.

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