Las aves ya graznaban en el Mesozoico

vegavis

Vegavis iaai. dinopedia.wikia.com

 

La primera parte del episodio IV de las Crónicas de la extinción trata sobre la evolución de las aves y de uno de los caracteres únicos de la línea evolutiva de los dinosaurios y las aves, la pluma. Otra característica única de las aves modernas es la siringe, el órgano que les permite producir sonidos complejos, desde los graznidos de los patos y los chillidos de las águilas hasta los elaborados cantos de los cenzontles y las voces imitativas de los pericos.

La siringe es una estructura formada por pliegues rígidos asociados con anillos mineralizados, los que al vibrar producen sonidos sin necesidad de cuerdas vocales, como las de los mamíferos. Se localiza en la base de la tráquea, justo donde este órgano de la respiración se bifurca para continuar hacia los pulmones.

Hasta el año pasado se habían encontrado sólo unos cuantos restos fósiles que podían identificarse como siringes, y todos son relativamente recientes, de menos de dos y medio millones de años de antigüedad. Julia A. Clarke, de la Universidad de Texas en Austin, y sus colaboradores reportan en un número reciente de Nature el descubrimiento de restos de siringe en material fósil hallado en la Antártida y que corresponde con un ave de la familia de los patos y gansos (Vegavis iaai) de finales del Cretácico (entre 69 y 66 millones de años en el pasado).

Este descubrimiento muestra que los ancestros de los patos y gansos ya habían desarrollado en el Cretácico la capacidad de emitir sonidos complejos. Los investigadores especulan que la siringe completa pudo haber surgido relativamente tarde en la evolución de las aves, después de la capacidad de volar y probablemente en asociación con otras modificaciones del sistema respiratorio.

Es posible, sin embargo, que el órgano —en una forma menos desarrollada— haya estado presente en otras aves más antiguas y en otros dinosaurios. Si es así, las escenas que nos presentan las películas de la serie Parque Jurásico, en las que los tiranosaurios y los raptores son capaces de emitir terroríficos rugidos, podrían estar apegados a la realidad.

Referencias
Clarke, J.A., Tambussi, C.P., Noriega, J.I., Erickson, G.M. y Ketcham, R.A. (2005). Definitive fossil evidence for the extant avian radiation in the Cretaceous. Nature, 433: 305-308.

Clarke, J. A., Chatterjee, S., Li, Z. et al. (2016) Fossil evidence of the avian vocal organ from the Mesozoic. Nature, 538: 502-505.


El nombre Vegavis significa “ave de [la isla] Vega”, en referencia a la isla antártica en donde se han hallado los dos fósiles conocidos de la especie. El apelativo iaai deriva de las siglas del Instituto Antártico Argentino.

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