Los ojos de anomalocaris

anomalocaris

Anomalocaris. Reconstrucción por Katrina Kenny, Universidad de Adelaide

Anomalocaris es un enigmático animal extinto que habitó los mares del Cámbrico, hace poco más de quinientos millones de años. Su nombre significa “camarón anómalo, o anormal” y le fue impuesto precisamente por su extraño aspecto. Con poco más de un metro de largo, una de las especies de anomalocaris fue el organismo más grande que se conoce de su tiempo, y se piensa que se trataba de un depredador que se alimentaba de trilobites y otros organismos de la fauna del Cámbrico.

En la década de los ochenta, Stephen Jay Gould y algunos otros prominentes paleobiólogos llegaron a pensar que Anomalocaris pertenecía a un grupo de especies (un phylum o filo) que se había extinguido, porque no parecía encajar bien en ninguno de los filos tradicionales. Sin embargo, poco a poco comenzó a acumularse evidencia que sugería que los anomalocaris y otros extraños organismos marinos del Cámbrico eran parientes de los artrópodos, o incluso miembros de este filo.

En 2011 se informó sobre el descubrimiento de unos fósiles de Anomalocaris en los que se había preservado con gran detalle la estructura de los enormes ojos que tenían estos animales. El análisis del material mostró que se trataba de verdaderos ojos compuestos, como los que poseen los artrópodos. Más aun, resultó que se trataba de ojos de gran complejidad, formado cada uno por al menos dieciséis mil celdillas, o lentes, individuales. Esto muestra que la capacidad visual de Anomalocaris debió haber sido al menos tan fina como la de algunos insectos de hoy en día, como las libélulas.

anomalocariseyes

Este descubrimiento no sólo corroboró el hecho de que Anomalocaris perteneció a la misma línea evolutiva que los artrópodos, sino que además demostró que el ojo compuesto apareció en una fase temprana de la evolución de ese grupo y que desde hace más de quinientos millones de años ya existían versiones muy sofisticadas de ese órgano.

Existe ya consenso en que Anomalocaris y otros extraños habitantes de los mares cámbricos, como Opabinia,  pueden clasificarse como artrópodos o al menos como un grupo muy cercano a ellos. En contra de lo que pensaba Gould, los anomalocaris no formaban parte de un filo desaparecido; al contrario, pertenecieron al linaje evolutivo más exitoso, al menos en número de especies, en la historia de la vida en la tierra.

Referencias

  • Paterson, J. R., García-Bellido, D. C., Lee, M. S., Brock, G. A., Jago, J. B., & Edgecombe, G. D. (2011). Acute vision in the giant Cambrian predator Anomalocaris and the origin of compound eyes. Nature, 480: 237-240.
  • Ver también el capítulo III de Crónicas de la extinción y esta página sobre Anomalocaris
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