Galería de la extinción: la quagga

La quagga de Luis XVI, hacia 1793 (acuarela de Nicolas Marechal)

La quagga era una variedad geográfica de la cebra común que habitaba en la provincia del Cabo en Sudáfrica.  De hecho, “quagga” significa precisamente cebra en el lenguaje local.   Las quaggas tenían una coloración muy diferente a la del resto de las cebras, ya que presentaban rayas bien definidas únicamente en la cabeza y el cuello, mientras que los cuartos traseros eran de color pardo y las cuatro patas de color blanco.

Las quaggas eran relativamente abundantes en la planicies del sureste de Sudáfrica, pero la cacería indiscriminada y el crecimiento de la población humana llevó a la desaparición de este animal de su ambiente natural en 1870.  Aunque era un animal popular en los zoológicos y colecciones privadas europeas, para finales del siglo XIX quedaban muy pocos ejemplares en cautiverio, y el 12 de agosto de 1883 murió el último ejemplar en un zoológico de Amsterdam.

Quagga en el zoológico de Londres, 1870

Originalmente se consideró que la quagga era una especie separada del resto de las cebras y se la bautizó como Equus quagga.  Sin embargo, el estudio del DNA obtenido de ejemplares disecados de este animal demostró que la quagga y la cebra común (conocida tradicionalmente como Equus burchelli) son en realidad variedades de la misma especie.  Por las reglas de la nomenclatura biológica, el nombre quagga, que fue acuñado con anterioridad, tiene prioridad.  De esta forma, tanto las quaggas como las cebras comunes son clasificadas actualmente como Equus quagga, especie que comprende seis subespecies.  Las quaggas se clasifican entonces como la subespecie Equus quagga quagga.

Desde 1987  se realiza  un proyecto cuya meta es recrear una población de cebras con características semejantes a las de la quagga.  A partir de un grupo de seis cebras comunes, se han realizado cruzas selectivas para generar individuos con la coloración característica de las quaggas.  Actualmente el proyecto cuenta con más de ochenta individuos, algunos de los cuales muestran el patrón de rayado típico de las quaggas originales.

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Galería de la extinción: el alca gigante

Alca gigante (Pinguinus impennis)

John Gerrard Keulemans (1842 - 1912)

El alca gigante era la especie más grande de la familia Alcidae, y la única no voladora.  Linneo la llamó Alca impennis, usando el nombre en español y el apelativo impennis, indicando la falta de plumas para el vuelo.  Posteriores arreglos taxonómicos la colocaron en el género Pinguinus, derivado del galés que significa “cabeza blanca”.  Los pingüinos del antártico no están emparentados con el alca gigante, pero los exploradores encontraron tal semejanza entre el alca y los esfenícidos de los mares australes que usaron el nombre “pingüino” para estas aves.

El alca gigante llegó a tener una distribución muy amplia en el Atlántico norte, llegando incluso al sur de España y la Florida.  Durante centurias, el ser humano aprovechó esta especie por su carne y sus huevos, pero para el siglo XIX las poblaciones habían sido diezmadas a tal grado que sólo en algunos islotes cercanos a Islandia continuaron siendo refugio para esta especie.

El 3 de julio de 1844, en el islote de Eldey, la última pareja de alcas gigantes fue brutalmente cazada y un único huevo hallado en su nido fue aplastado a pisotones.  Aunque parece ser que todavía hasta 1852 se produjeron avistamientos aislados en Terranova, los de Eldey fueron los últimos individuos reproductivamente activos de esta especie.

La Galería de la Extinción: el dodo (Raphus cucullatus)

La Galería de la Extinción:  El dodo (Raphus cucullatus). Pintura por Cornelis Saftleven, ca. 1638.

El último registro visual de un dodo vivo ocurrió en 1662. Sin embargo, un análisis estadístico de los registros conocidos muestra que lo más probable es que esta extraña ave, pariente de las palomas, haya desaparecido en 1690 de su hábitat natural en la isla Mauricio, en el Océano Índico.